Pero más allá de ser un espacio ornamental, de encuentro y relajación, todo ese espacio tiene un potencial productivo increíble, y un gran ejemplo de esto es el proyecto de la Fundación Granitos de Paz, en Cartagena.
En el Barrio Olaya Herrera, en la zona Rafael Núñez, donde emergió una comunidad de familias provenientes de todas partes del país, todos los problemas que suelen verse en este tipo de asentamientos se solucionaron gracias al uso inteligente del patio.
Con las acciones de esta fundación, muchas familias empezaron a cultivar berenjenas, ají, pimentón, pepino y hierbas aromáticas en sus patios. Ahora son proveedores de la industria Hotelera y de supermercados en Cartagena.
Algunos han visto más allá: avicultura, lombricultura e incluso piscicultura se ve en los patios de estas personas, dándole un vuelco a su economía y a su calidad de vida.
¿Quién ha dicho que el patio no sirve?. No los pavimentemos; pavimentadas ya están las azoteas, que también podríamos usar más inteligentemente. Algún dia deberíamos poder sacar el desayuno de nuestra propia casa o edificio en medio de la ciudad.
Fuente: Revista 5 sentidos, Suramericana. Edición 71.
















